
Calderones tropicales de Tenerife:los gigantes que conquistan a quienes navega por el suroeste de la isla de Tenerife
- elio Alberto
- 7 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Si hay una experiencia que marca a quienes visitan Tenerife, es el encuentro con los calderones tropicales. Navegar por el suroeste de la isla —entre Costa Adeje, Los Gigantes y La Gomera— significa entrar en uno de los pocos lugares del mundo donde esta especie vive durante todo el año. No vienen de paso: estas aguas son su hogar permanente, y cada salida en barco ofrece la posibilidad real de observarlos en completa libertad.
Un delfín gigante que sorprende a todo el que lo ve
Aunque muchos los confunden con ballenas, los calderones tropicales pertenecen a la familia de los delfines. Su tamaño imponente y su comportamiento tranquilo hacen que cada avistamiento se convierta en un momento único. Los machos pueden llegar a los seis metros de longitud y superar las dos toneladas de peso, lo que los convierte en uno de los mayores cetáceos residentes de Canarias.
¿Por qué eligen Tenerife para vivir?
El suroeste de Tenerife cuenta con condiciones excepcionales: aguas profundas muy cerca de la costa, corrientes ricas en nutrientes y abundancia de presas. Este escenario convierte la zona en un hábitat perfecto para la especie. Tanto es así, que Tenerife es uno de los escasos lugares del mundo con una población residente de calderón tropical. Aquí se alimentan, descansan, socializan y crían a sus pequeños.
Especialistas en la caza profunda
Una de las características más impresionantes de estos cetáceos es su capacidad para sumergirse a más de 1.000 metros de profundidad en busca de calamares oceánicos. Estas inmersiones pueden durar hasta 25 minutos, en un entorno completamente oscuro donde solo su avanzado sistema de ecolocación les permite orientarse y encontrar alimento.
Familias unidas de por vida
Los calderones tropicales son extremadamente sociales. Viven en grupos familiares estables formados por hembras, crías y varios machos adultos. Las crías permanecen junto a sus madres durante años, aprendiendo a nadar, cazar y comunicarse. Para quienes realizan actividades de avistamiento, presenciar a estos grupos interactuando es uno de los momentos más emocionantes del recorrido.
El lenguaje secreto del océano
Sus chasquidos, silbidos y llamadas forman parte de un complejo sistema de comunicación. Cada grupo familiar desarrolla variaciones propias, algo similar a dialectos. Observarlos en calma, deslizándose a poca velocidad junto al barco, permite escuchar con claridad parte de esta comunicación cuando las condiciones son óptimas.
Reacciones visibles: su piel cambia de tono
Un detalle que sorprende a los visitantes es que la piel del calderón tropical puede aclararse en determinadas situaciones. Cuando están excitados, interactúan con otros miembros del grupo o reaccionan a un estímulo, su color se vuelve más claro. Es una forma natural de expresar emociones, muy útil para entender su comportamiento.
El mejor lugar para verlos: el suroeste de Tenerife
Las aguas tranquilas, la proximidad de los cañones submarinos y la abundancia de alimento convierten esta zona en un punto privilegiado para el avistamiento responsable. Aquí las posibilidades de encontrarlos son especialmente altas, lo que aporta un valor añadido a cada excursión náutica.
Una especie emblemática para un turismo responsable
El calderón tropical es uno de los grandes símbolos del mar canario. Por ello, todas las observaciones deben realizarse de forma respetuosa: manteniendo distancias, sin interrumpir su rumbo y evitando ruidos innecesarios. Las empresas autorizadas garantizan que el avistamiento se realice de forma segura para la especie y enriquecedora para el visitante.
Un encuentro que deja huella
Quienes navegan por primera vez en busca de estos gigantes suelen coincidir en lo mismo: ver un calderón tropical en libertad es una experiencia emocionante y difícil de olvidar. Tener la oportunidad de observarlos tan cerca, en su propio entorno, convierte a Tenerife en un destino único para los amantes del mar y de la naturaleza.
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